Desde 1650 año en que el Cusco sufrio un devastador terremoto, la feligresia clamo a una pintura de Cristo en la Cruz los librara de aquella desgracia, los pobladores han venido rindiendo homenaje al Señor de los Temblores, patrón jurado del pueblo de Cusco, es la imagen más venerada y se encuentra en la catedral de la ciudad. Cada lunes santo sale en procesión a las tres de la tarde, avanza despacio conducido ante la multitud de fieles que con fervor lo acompañan, la imagen es llevada por las calles plateros y calle Santa Teresa e ingresa a La Merced, desde donde momentos después retorna a la Plaza de Armas ya al asomar el crepúsculo del atardecer, y siempre a las siete de la noche desde el atrio de la catedral derrama sus bendiciones a toda la multitud que ha venido a recibirla.
La flor del ñucchu (salvia esplendes) es arrojada por los feligreses al Señor de los Temblores que tambien fue usada por los incas como ofrecimiento a sus dioses. Esta flor color carmesi simboliza la sangre de Cristo cuyos petalos son dispersados por el cuerpo de la imagen, esta que fue regalada por el Rey Carlos V, imagen que en la actualidad se encuentra ennegrecida a causa del humo de las velas y el incienso, motivo por el cual le da un aspecto sombrio y semblante oscuro. |